lunes, 16 de mayo de 2011

Se despidió con la frente en alto (Diario La Capital de Mar del Plata.)


Morata no tiene nada que hacer. El tiro libre de Bossio es perfecto y será el primero de Once Tigres. El principio del fin. Foto Gentileza Diario El 9 de Julio.

Se despidió con la frente en alto

Kimberley perdió 4 a 2 ante Once Tigres y quedó eliminado del Argentino C. El conjunto marplatense mostró juego y personalidad, pero un polémico arbitraje lo condenó a remar el partido desde atrás. Después, no le alcanzó el tiempo para reaccionar.



por Patricio Mano
Enviado especial
9 DE JULIO.- Punto final para la ilusión de Kimberley en el Torneo Argentino C de fútbol. Fue el cierre de una aventura que dejó un saldo positivo. Más allá del dolor y la bronca que provoca toda eliminación, el equipo marplatense se retiró de la competencia con la convicción de haber dejado todo hasta el último minuto y de poner sobre la mesa los argumentos que lo condujeron hacia esta instancia.
Ayer el equipo de Damián García mostró mucha personalidad para jugar al fútbol e intentar con esa premisa revertir el resultado del cotejo de ida (0-1 en contra). No alcanzó, en gran parte porque un nuevo polémico arbitraje (como en Mar del Plata hace una semana) lo condenó a remar siempre desde atrás.
En definitiva, y a pesar del esfuerzo, Kimberley perdió 4 a 2 (5-2 en el global) por la semifinal de vuelta ante Once Tigres de 9 de Julio. Y se quedó en las puertas de la final. El árbitro Pablo Fernández Güemil tuvo dos fallos determinantes para encaminar la serie en favor del local. Luego, la conducta "payasesca" del entrenador Omar Santorelli desencadenó un final bochornoso, con incidentes varios que derivaron en la suspensión del partido antes de cumplirse el tiempo adicionado por el juez (ver aparte).
La necesidad de modificar el resultado adverso del cotejo ida hizo que Damián García moviera el tablero de arranque. Sorprendió con Pablo Wirsch de entrada, en lugar de Santiago Giuntini, y con algunos movimientos en defensa encaró el partido con un esquema bien ofensivo. Parado con un 3-4-3, Kimberley salió a buscar el partido.
Y estuvo cerca muchas veces de convertir. Fabián Insaurralde, de los tres delanteros, fue el que siempre retrocedió unos metros para juntarse con Damián Zamorano. El ex San José complicó con su remate de afuera del área en más de una ocasión.
Once Tigres se ocupó más de cubrir los espacios que de jugar. Tuvo una posibilidad muy clara de convertir a los 30 minutos, pero más allá de esa jugada puntual no complicó casi nunca. De todos modos, el conjunto de 9 de Julio se fue al vestuario en ventaja. El árbitro cobró una falta que no existió de Galli sobre Montenegro en la puerta del área. Bossio le pegó bárbaro el tiro libre y puso el 1 a 0. En el mejor momento de Kimberley, el local golpeó y la desventaja, ahora, era de dos goles.
Para colmo, el arranque del equipo marplatense en el complemento no pudo ser peor. Recibió dos goles en dos minutos. Y, de alguna manera, sepultó allí sus chances de clasificar, más allá de una digna reacción posterior.
La jugada del segundo gol fue la otra gran polémica del partido. Porque el árbitro le dio un córner a favor a Once Tigres cuando Galli jamás tocó la pelota y desde ese tiro de esquina llegó el cabezazo de Celin para estirar diferencias.
Allí Kimberley pareció irse del partido por un instante. Porque 60 segundos después, Bossio aprovechó los espacios de una defensa que volvió a perder las marcas y se la picó a Morata para poner un 3 a 0 impensado minutos antes.
Más allá de los errores del árbitro (en los dos primeros goles), el equipo marplatense perdió por completo la concentración.
Pero herido en su orgullo, poniendo la pelota al piso, tocando y tocando a pesar del muro que construyó en el fondo el local, Kimberley evidenció una reacción futbolística que dignificó su tarea en un segundo tiempo que lo tenia al borde del KO. Castagnino descontó a los 17 minutos tras una buena jugada colectiva. Y revivió por un rato la esperanza.
Después se hizo imposible progresar ante un equipo replegado por completo como Once Tigres. Zamorano marcó el segundo a los 44 minutos pero ya no quedaba tiempo para nada.
O sí. Hubo tiempo para el bochorno. El árbitro expulsó a Diego Alvarez dos minutos después y con casi todo Kimberley buscando el milagro, Maccagnani puso el 4 a 2 definitivo tras un contraataque y a partir de allí comenzó la locura. El final dio vergüenza ajena y derivó en la suspensión del partido cuando restaban por jugarse dos minutos de descuento.
Al cabo, se terminó el sueño para Kimberley, un digno representante del fútbol marplatense. Volvió a ser protagonista después de mucho tiempo en un torneo a nivel nacional, del que se retira con la frente en alto. Ya habrá revancha para otro final.


DAMIAN GARCIA: "Fue muy digno lo de Kimberley"


9 DE JULIO (enviado especial).- Siempre auténtico, siempre frontal, el entrenador de Kimberley, Damián García, entregó sus sensaciones ante LA CAPITAL tras la eliminación del equipo marplatense: "Es una lastima terminar así, pero el cierre no va a ensuciar para nada el trayecto. Fue muy digno lo de Kimberley. Los dos primeros goles llegan de una falta y un córner que no fue. Los arbitrajes no influyen de forma decisiva, pero cuesta contra eso. El nuestro fue un tránsito digno, muy noble y estoy orgulloso de los chicos. Fue una experiencia hermosa para nosotros. Así y todo, conforme, no deja de molestar que las cosas no sean justas. Uno pide jugar mano a mano".
Sobre la reacción del equipo tras la desventaja, y del comportamiento del técnico rival, García dijo: "A los 2 minutos del segundo tiempo estábamos 3 a 0. Eso tiró por la borda todo lo planeado. Pero si el 3-2 hubiera llegado un ratito antes, no hubiéramos estado muy lejos de la hazaña. No le quito méritos al rival, tiene jugadores interesantes. Separo eso de las mañas innecesarias para conseguir un objetivo deportivo, que debe lograrse con armas nobles. Un técnico que invita a la pelea, que insulta a los jugadores contrarios, no sé qué réditos obtiene. Es de esos vende-humo que está terminando su carrera y no sé qué tranquilidad le queda", cerró.