lunes, 9 de mayo de 2011

Kimberley chocó con el oficio de Once Tigres...¡¡¡TRANQUILIDAD QUE ALLA LO DAMOS VUELTA!!!

Tranquilidad Dragones que allá vamos a tener un gran juego, como es nuestra costumbre, y de peores resultados nos repusimos. Fuerza y concentración que detrás hay toda una historia que los acompaña! 
Un abrazo.
(Mas DRAGÓN que nunca.)
El Gallego 

Info aparecida en el Diario El Atlántico de Mar del Plata
Pablo Munro no tuvo un buen partido y encima se fue expulsado.
(Foto Diego Berruti)

El elenco de Damián García tuvo una mala mañana, ante un rival ordenado que sin ser más se llevó un valioso triunfo de cara al cotejo de vuelta por la semifinal del Argentino C
Una mala mañana. Kimberley, sin ser superado desde el juego, cayó 1-0 como local frente a Once Tigres de 9 de Julio por la semifinal de ida del torneo Argentino C. Poco le dejó hacer el rival y nada le salió cuando pudo.


Once Tigres fue inteligente, mañoso y se encargó de romper el juego de un Kimberley, que ante esta situación sumada a la floja actuación arbitral de Marcelo Gadea, se enredó con sus propios nervios e impotencia. Cuando logró serenarse y parecía imponer su juego (en el complemento), la visita abrió el marcador. Un golpe del que no se pudo reponer el conjunto marplatense. Y para colmo de males, la desesperación por igualar la historia se tradujo en las expulsiones de Pablo Murno y Lucas Seres, bajas sensibles de cara al partido de vuelta en 9 de Julio, donde el “Dragón” deberá imponerse al menos para forzar los penales.


Más allá del oficio y la fortaleza defensiva, Once Tigres mostró una gran intensidad en los primeros minutos del juego. Presionó la salida de Kimberley, achicó los espacios y le cerró los caminos.


El “Dragón” estuvo incómodo, como asfixiado, durante 10 minutos, aunque no pasó sobresaltos dado que Once Tigres no mostró variantes ofensivas.


Después de ese lapso, Zamorano y Giuntini lograron intervenir, pero sin la precisión habitual. La primera aproximación, en consecuencia, llegó tras un tiro libre que fue despejado a medias y Zamorano capturó el rebote en el borde del área, pero su remate a colocar se fue apenas desviado.


El desarrollo se hizo muy cortado, friccionado y lejos de los arcos. Kimberley no logró progresar por las imprecisiones en la zona de gestación; Murno y Servera fueron irresolutos y no supieron darle buen destino a los pases, mientras que Zamorano y Giuntini no podían juntarse con los delanteros. En tanto, Once Tigres rompía el juego y tiraba la pelota hacia sus delanteros. De hecho, a los 20´ de esa manera casi abre el marcador. Un rechazo defensivo y una desinteligencia entre Gabutti y Otemuro, le dejaron el camino libre a Montenegro, quien encaró a Morata, lo intentó eludir, pero el “1” amortiguó la definición y la pelota dio en el palo.


En definitiva, la primera parte fue muy trabada. Once Tigres tuvo un poco más la pelota, pero no supo administrarla con criterio; mientras que Kimberley, con intermitencias y cuando se serenó pudo encontrar sociedad, aunque sin profundidad.


En el complemento, la visita no salió con la misma intensidad. Por tanto, Kimberley pudo comenzar a hacer pie, a comandar y obligó al rival a replegarse. Pero justo en ese momento, cuando el juego parecía encausarse a favor del local, Once Tigres abrió el marcador con un centro que Gabutti no alcanzó a despejar y no hizo más que habilitar a Bossio, que definió en soledad.


Salvo dos disparos de Cardellino y Giuntini, tras el gol, Kimberley no pudo atacar más. El “Dragón” perdió lucidez, no tuvo ideas. Y esto, sumado al oficio del rival que nunca resignó sus dos líneas de cuatro hombres en su propio campo, hicieron todo muy cuesta arriba. Los errores arbitrales empezaron a tomar trascendencia. El colegiado de Olavarría no ayudó a que el ambiente se calmara. Por el contrario, fue un factor más para terminar de sacar del partido a Kimberley. La impotencia general del local se acentuó en las imprecisiones y en el roce. Pablo Murno recibió la segunda amonestación sobre la media hora y ya el 0-1 empezaba a mirarse con mejores ojos. De todas maneras, el local intentó reaccionar, pero el muro defensivo de Once Tigres fue inquebrantable.


Sobre el final, el ingresado Lucas Seres también vio la tarjeta roja, lo cual perjudica de cara al choque de vuelta en el que Kimberley deberá encontrar la manera de vulnerar al rival, en su casa, para revertir la serie y alcanzar la final del torneo Argentino C.


Por Germán Ronchi
gronchi@diarioelatlantico.com