lunes, 16 de mayo de 2011

El sueño de Kimberley terminó en pesadilla...(Diario El Atlántico de Mar del Plata)

El elenco marplatense propuso su juego y Once Tigres sus mañas para liquidar la serie rápidamente, en complicidad con el árbitro. Encima el cotejo terminó en una batalla campal.


Los incidentes del final, el propio resultado global (5-2) distan demasiado de la imagen que dejó Kimberley en su participación en el Argentino C. Estuvo condicionado en el juego de ida por las semifinal frente a Once Tigres por el mal arbitraje y también un flojo rendimiento. Ayer, en la vuelta, debía revertir el 1-0 recibido en casa, y estuvo cerca de hacerlo.

Dos fallos erróneos de Pablo Fernández Güemil, finalizaron en el 2-0 para el local en momentos cruciales. Perdido por perdido, Kimberley salió a quemar las naves, pero ni tiempo tuvo de hacerlo porque enseguida Once Tigres consiguió el tercer gol.

Era cosa juzgada, pero los dirigidos por Damián García afrontaron la situación con coraje y sus armas: el buen fútbol. Y aunque tarde (44´), llegaron al 3-2. Enseguida, la expulsión de Alvarez desvirtuó todo y más aún el cuarto tanto, que inició los payasescos y desubicados festejos de Omar Santorelli, que provocaron a su vez el inicio del desastre, la batalla campal que finalizó con la suspensión del partido.

Once Tigres intentó imponer el ritmo, pero poco le duró ya que a partir del manejo de Insaurralde y la velocidad de Wirsch, Kimberley empezó a manejar la pelota. Y a los 11´ tras una combinación por izquierda con Zamorano, el ex San José definió y Cacho controló.

El local era veloz por las bandas, pero siempre a partir de los pelotazos. En cambio, los marplatenses avanzaban con pelota dominada y juego asociado. Así, a los 20´ lo tuvo Parra pero definió débil.

La respuesta de los de 9 de Julio fue solamente con pelotazos para la velocidad de sus carrileros, la habilidad de Ascani o bien para que la aguante el “grandote” Montenegro. Sin más, ante la buena defensa visitante, Once Tigres inquietó a partir de la pelota parada. De hecho a los 27´ Dizeo conectó un buen envío desde la izquierda, pero la pelota salió besando el palo.

Kimberley continuó con Insaurralde como eje y el apoyo de Zamorano y Castagnino por los costados. Y así, entre ellos, llevaron riesgo al arco de Cacho. De izquierda a derecha para un disparo final del ex Alvarado que contuvo el arquero con dificultad. Más tarde un cabezazo de Gabutti obligó a una nueva intervención del “1”.

El dominio era de la visita, pero una falta sancionada por el árbitro que ni cerca estuvo de ser infracción le dio un tiro libre en el borde del área a Once Tigres, que Bossio cambió por gol en el epílogo del primer tiempo.

El inicio del complemento fue una pesadilla que derrumbó los sueños de los marplatenses. A los 20 segundos, Bossio desbordó por derecha y tiró un centro bajo, que Montenegro apenas conectó y se fue afuera. Erróneamente, el juez sancionó tiro de esquina, del cual llegó el gol de cabeza de Celín. A esta altura, la actuación del árbitro claramente incidió en el resultado.

Kimberley no pudo serenarse, ni salir de su enojo ante la disparidad en las sanciones y en la siguiente acción al segundo gol, llegó el tercero ante un desorden defensivo total, bien aprovechado por Bossio.

Once Tigres no supo liquidarlo y Damián García puso a Giuntini en cancha para acompañar a Zamorano. Así, el dominio fue de los marplatenses, que obligaron a su rival a replegarse y apostar al contraataque.

La entereza y actitud, sumado al buen fútbol que desplegó esporádicamente le dieron sus frutos a Kimberley. A los 17´ Castagnino, tras una corajeada personal, descontó y los nervios se apoderaron de Once Tigres, que transformó su mezquino dibujo inicial en un 6-2-2. Invitó al “Dragón” a que lo atacara, pero fue imposible ser profundo con tantos hombres en defensa.

Si bien estaba expuesto, apenas una chance tuvo el local que desbarató Morata con una gran atajada sobre la media hora.

El resto fue monopolio de la visita, que no podía entrarle a la cuantiosa defensa. Hasta que en el final, a los 44´ Zamorano puso el 3-2. El sprint final, acompañado por el golpe sicológico que significó la remontada, podía cambiar las cosas. Pero enseguida, Alvarez recibió la tarjeta roja y ya era imposible, desde el juego y lo físico. Y para colmo de males, ya con la serie cerrada (4-2 en el global) y poco tiempo por jugar, Once Tigres marcó el cuarto tanto que Santorelli festejó con agravios contra los futbolistas marplatenses que desataron una batalla campal, en la cual la policía volvió a mostrar su inoperancia (Ver Aparte).

En definitiva, los malos arbitrajes en ambos estadios, los dos goles de pelota parada de ayer y las mañas, le permitieron a Once Tigres llegar a la final del Argentino C. No obstante, también quedó en claro que desde el juego propiamente dicho Kimberley no fue menos que el rival, en ningún momento y se despidió del certamen con la frente en alto.

Por Germán Ronchi
gronchi@diarioelatlantico.com

Parra intenta controlar el balón, Kimberley se despidió del Argentino C