lunes, 11 de abril de 2011

Con un pie en cuartos de final


Kimberley jugó con inteligencia y le ganó 2 a 0 como visitante a Atlético Chascomús. 
Con goles de Santiago Giuntini y Pablo Torres.


Kimberley tiene un pie en los cuartos de final del torneo Argentino C. Sabe que no podrá dormirse, porque el antecedente inmediato de su rival así lo indica. Pero con el triunfo de ayer por 2 a 0 como visitante ante Atlético Chascomús, el equipo marplatense obtuvo una ventaja muy valiosa de cara al cotejo de vuelta. El elenco de Damián García jugó con inteligencia, pegó en los momentos justos y tuvo concentración para contrarrestar el empuje que mostró el local en el segundo tiempo.

La propuesta inicial de Kimberley, desde lo táctico, fue distinta a la habitual. Damián García mantuvo la línea de tres defensores y volvió a presentar laterales-volantes con Castagnino y Otemuro, pero intentó dañar al rival con un doble enlace formado por Zamorano y Santiago Giuntini y dejó a Parra como único punta. Ante un rival que presentó un tradicional esquema 4-3-1-2, el equipo marplatense salió con la premisa de explotar las espaldas de Novoa, el único mediocampista central de Atlético Chascomús.

La solidez de Kimberley contrarrestó rápidamente las intenciones de protagonismo del local. Ante la presión ejercida por el equipo marplatense en el mediocampo, Atlético Chascomús buscó con poco éxito saltear estaciones con envíos largos. Y Kimberley, que no estuvo preciso en el arranque, se mostró siempre amenazante por la movilidad de Zamorano.

No obstante, el elenco de Damián García encontró la ventaja en su primera secuencia de combinaciones. A los 26', Zamorano cedió para la proyección de Diego Álvarez, que envió un centro medido para un cabezazo a la carrera de Giuntini, que dejó sin chances a Martínez Etchepare.

El gol anestesió aún más al equipo local, que no inquietó a Morata en toda la primera etapa. Y Kimberley no necesitó generar demasiadas situaciones de riesgo para sentirse dominador. Le alcanzó con manejar la pelota y hacerla circular. Defensivamente muy sólido y con los hermanos Maulín controlados por los stoppres, el equipo marplatense le sacó el ritmo al rival y descansó en el talento de Zamorano, para irse al descanso con la tranquilidad que le otorgó la ventaja obtenida.

Atlético Chascomús estuvo muy cerca del empate en el primer minuto del complemento, cuando Máximo Maulín recibió una buena habilitación y su disparo se fue apenas desviado. El peligroso lateral Julio Ferrari, que en el primer tiempo jugó por la izquierda, pasó a su posición natural en el sector derecho y le otorgó mayor profundidad a los ataques del local. A los 13', centro suyo dejó a Cardiello en inmejorable posición por el segundo palo, pero el volante remató alto. Y un minuto más tarde, Otemuro despejó en el área chica tras un envío que llevaba peligro contra la valla de Morata.

Ante el empuje del local, a Kimberley le costó encontrar la tenencia de balón que había mostrado en el primer tiempo y la idea del contraataque comenzó a ser cada vez más seductora. Con ese propósito, Damián García eligió a Pablo Torres y a Lucas Seres. Y los cambios surtieron un efecto casi inmediato. A los 30', Zamorano construyó una pared con el "Pipa" y envió un centro al segundo palo para la solitaria llegada de Torres, que definió con clase para poner el 2 a 0. Un golazo que llevó tranquilidad a las filas marplatenses y sembró impotencia en el conjunto local.

A pesar de un remate de Cardiello que se estrelló en el palo a los 35', el equipo marplatense jugó con concentración en el tramo final. A pesar de quedarse con diez hombres en los últimos minutos, mantuvo la firmeza defensiva, con la inestimable colaboración de su laborioso mediocampo. Y así pudo redondear una victoria que lo deja a un paso de la próxima instancia.

Por Ricardo Juan
rjuan@diarioelatlantico.com