viernes, 28 de enero de 2011

Rumbo a la ilusión: Kimberley vapuleo a Talleres en el Argentino C


Apesar del debut, el “Dragón” tuvo una excelente producción colectiva y goleó a Talleres por 3 a 0. Damián Zamorano fue determinante en el complemento


No se espera que tan rápido se viera tan buen fútbol. Tras una ardua pretemporada, más los nervios y la ansiedad por e4l debut, es complicado encontrar la fluidez que por momentos tuvo Kimberley para superar a Talleres 3 a 0 y comenzar con el pie derecho en el Argentino C.

Tras un primer tiempo parejo, pero con mayor y mejor juego de Kimberley, no era previsible una goleada tal. Pero en el complemento, las insinuaciones del “Dragón” se cristalizaron gracias a la calidad técnica de sus hombres, sobre todo de Damián Zamorano. Le costó demasiado romper la solidez de un Talleres que no tuvo claridad ofensiva y, lógicamente, comenzó el certamen de la peor manera.

El elenco dirigido por Damián García no dejó pensar al rival a partir de la presión que ejercieron todos su hombres. Talleres nunca pudo salir limpio, abusó del pelotazo y por ello, Kimberley fue claro dominador del partido en los primeros 20 minutos. Si bien equivocó la resolución de las jugadas, mostró muchas variantes para vulnerar a la defensa de Talleres, que en tanto apostaba a los pelotazos largos para Agüero y De Hoyos.

El conjunto del Puerto intentó jugar por los costados. Avanzó, pero sin profundidad y a partir de la pelota parada pudo inquietar a un dubitativo Morata. Fue a los 28´ con un tiro de esquina de Walter Gómez, muy cerrado que complicó al arquero. Este dio rebote y Agüero lo tuvo de cabeza, pero Morata se repuso ágilmente y se quedó con el balón sobre la línea.

El “Dragón” continuó en su búsqueda de juego prolijo, a un toque, pero no encontraba los espacios y en los minutos finales perdió la línea y el dominio territorial fue del rival. Sin embargo, la acción más clara estuvo en los pies de Parra, luego de una linda triangulación con Zamorano e Insaurralde, pero el remate no tuvo precisión.

En el complemento ambos quisieron ser verticales, profundos, pero algunas imprecisiones conspiraron contra ambos y luego de cxasi 20 minutos de juego chato, los enganches comenzaron a tomar protagonismo. Walter Gómez encabezó una contra que finalizó en centro para Agüero, pero Morata lo impidió arrojándose a los pies del delantero. Previo a ello, Parra tuvo su chance de cabeza pero Gatti le ahogó el grito con algo de esfuerzo.

La pelota iba y venía, de un lado a otro, sin destino cierto. Talleres probó con pelotazos cruzados, pero no tenía consistencia. Así y todo, los dirigidos por “Puchi” Mendoza empezaban a manejar las acciones, aprovechando el desconcierto de Kimberley. Justo ahí, en su peor momento, apareció Zamorano en su máxima expresión. Fue receptor de todas las acciones ofensivas, generó espacios y su equipo, sobre la media hora, logró serenarse con un golazo del recién ingresado Adrián Domínguez, quien casi sin ángulo recibió un centro de Diego Alvarez desde la derecha y cruzó su remate e ingresó previo rebote en el poste opuesto.

La obligación ya era de Talleres y fue al frente, pero con más empuje que juego. Parecía que no dejaría pasar la media cancha a su rival, pero enseguida (35´) Zamorano presionó en la línea central la salida de Formaggioni. El “10” trabó, ganó y encaró a toda furia el arco defendido de Gatti, que nada pudo hacer ante la definición de zurda, cruzada del talentoso enganche.

Talleres acusó el golpe y dos minutos más tarde casi logra el descuento, pero Morata se impuso sobre De Hoyos que remató de zurda dentro del área tras pase de Agüero.

De ahí en más, con la tranquilidad del resultado, Kimberley manejó el resto del juego y mostró su mayor virtud: el juego por el piso, a un toque. Y mientras se entretenía, Zamorano rompió la pasividad con la que se diluía el cotejo. El pibe cambió de ritmo por la franja derecha, desairó la marca de un defensor, llegó hasta el fondo y tocó al medio para Parra, quien ante la desesperada salida de Gatti, enganchó de taco para su pierna izquierda con la que puso el 3 a 0 final.

En definitiva, Kimberley ganó, por momentos gustó y goleó en el inicio del certamen. Un triunfo vital, a sabiendas que tendrá la segunda jornada libre, y un rendimiento que permite soñar.



Por Germán Ronchi
gronchi@diarioelatlantico.com